Entre madera, memoria y tradición: Sara Rocha propone reconocer a los artesanos mascareros potosinos.

Hay oficios que no solo se aprenden con las manos, sino que se heredan con el corazón. En la Huasteca potosina, cada golpe de cincel sobre la madera guarda la memoria de generaciones enteras, de familias que han convertido su talento en identidad y su trabajo en una forma de mantener vivas las raíces de sus pueblos.

Con ese espíritu, la diputada Sara Rocha Medina presentó una iniciativa para declarar el 23 de octubre de cada año como Día del Artesano Mascarero Potosino, en reconocimiento a quienes dan vida a una de las expresiones culturales más representativas de San Luis Potosí.

Desde tribuna, la legisladora rindió homenaje a las y los artesanos de San Martín Chalchicuautla, cuyas manos transforman la madera en rostros llenos de historia, misterio y simbolismo. Más que objetos decorativos, sus máscaras acompañan las danzas, las fiestas y los rituales que dan color a la Huasteca, especialmente durante el Xantolo.

La propuesta, explicó Rocha Medina, nació del encuentro y la escucha. Surgió del diálogo con trabajadores del Museo Nacional de la Máscara y de la petición de los propios mascareros de San Martín Chalchicuautla, quienes durante años han buscado que su trabajo, su historia y su aportación cultural sean reconocidos y preservados.

Porque detrás de cada máscara existen horas de paciencia, creatividad y conocimiento transmitido de padres a hijos. Cada pieza lleva consigo el recuerdo de quienes enseñaron el oficio, la imaginación de quien la talla y el orgullo de una comunidad que se reconoce en sus tradiciones.

Para muchas familias potosinas, ser mascarero no es únicamente una actividad artesanal: es una forma de vida. Es aprender a mirar un trozo de madera y descubrir en él un rostro; es conservar técnicas antiguas, transmitir historias y evitar que el paso del tiempo borre aquello que da identidad a los pueblos.

Las máscaras potosinas, además, han cruzado fronteras. En distintos rincones de México y del mundo, estas piezas llevan consigo un fragmento de la Huasteca, sus colores, sus danzas, sus leyendas y la memoria de las manos que las hicieron posibles.

La iniciativa adquiere además un significado especial ante la realización del Tercer Encuentro Internacional de Artistas, previsto del 22 al 31 de octubre en San Luis Potosí, con la participación de la Secretaría de Cultura y el Museo Nacional de la Máscara.

“Detrás de cada máscara hay un rostro, hay una familia y detrás de cada rostro hay una gran historia”, expresó Sara Rocha, al destacar que reconocer a las y los artesanos también significa proteger el patrimonio cultural, fortalecer el sentido de pertenencia y agradecer a quienes han dedicado su vida a preservar las expresiones más profundas de la identidad potosina.

La propuesta recibió la adhesión de diversas diputadas y diputados y fue turnada a la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología para continuar con su análisis.

Así, entre madera, pigmentos, paciencia y memoria, la iniciativa busca que cada 23 de octubre San Luis Potosí vuelva la mirada hacia quienes han logrado que un oficio ancestral siga respirando en cada máscara y que, a través de sus manos, las historias de la Huasteca continúen teniendo rostro.

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