Devoción al Sagrado Corazón llama a reconstruir la vida desde la misericordia.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús representa una invitación a redescubrir el amor, la misericordia y la reconciliación como caminos para transformar la vida cotidiana, señaló el padre Víctor Morales Soldevilla durante un foro de reflexión realizado en el marco de la proyección de la película Sagrado Corazón: Su reino no tendrá fin.

El sacerdote compartió que su cercanía con esta devoción se fortaleció desde los primeros años de su ministerio, particularmente durante su servicio pastoral en Santa María del Río, donde fue testigo de la profunda tradición de los primeros viernes de mes, las confesiones y la participación de los fieles en la Eucaristía.

Morales Soldevilla explicó que el sentido de “reparar” el Sagrado Corazón no debe entenderse únicamente como la realización de actos externos, sino principalmente como la disposición de cada persona a dejarse alcanzar por la misericordia de Dios. “Déjate reparar para poder reparar”, expresó al señalar que el amor de Dios puede reconstruir a quienes atraviesan momentos de dolor, pérdida, cansancio o alejamiento espiritual.

Durante su intervención también explicó la diferencia entre la revelación pública y las revelaciones privadas. Precisó que la revelación pública encuentra su plenitud en Jesucristo y concluye con la muerte del último de los apóstoles, mientras que las revelaciones privadas, como las recibidas por Santa Margarita María de Alacoque, no pretenden añadir algo nuevo al Evangelio, sino ayudar a profundizar y vivir su mensaje en determinados momentos de la historia.

A 350 años de las revelaciones vinculadas con la devoción al Sagrado Corazón, el sacerdote destacó que su mensaje conserva vigencia porque coloca en el centro el amor de Cristo, la reconciliación, la misericordia y la comunión. Recordó además que esta espiritualidad invita a los fieles a acercarse al sacramento de la confesión, participar de la Eucaristía y fortalecer la relación con los demás.

El padre Víctor Morales subrayó que la santidad no consiste únicamente en hechos extraordinarios, sino en buscar agradar a Dios y permitir que su amor transforme las relaciones personales, familiares y comunitarias. En este sentido, invitó a los asistentes a preguntarse no solamente “¿qué debo hacer?”, sino también “¿qué he dejado de hacer?”, como punto de partida para recuperar aquello que los acerque nuevamente a Dios.

Finalmente, destacó la centralidad de la Eucaristía en la vida cristiana y llamó tanto a sacerdotes como a fieles a redescubrirla como un verdadero encuentro con Cristo. Señaló que celebrar y participar en ella implica reconocer a Jesús vivo y presente, permitiendo que ese encuentro se traduzca en reconciliación, unidad y amor hacia los demás.

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