Ante la violencia, arzobispo de SLP llama a construir una paz que comience desde las familias.

Frente a los hechos de violencia registrados en San Luis Potosí y diferentes regiones del país, el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe hizo un llamado a recuperar la paz desde el corazón de las personas y el interior de las familias, al advertir que la violencia no puede convertirse en el camino para solucionar los conflictos.

El líder de la Iglesia católica potosina lamentó los episodios que continúan afectando a personas inocentes y expresó su confianza en el trabajo que corresponde realizar a las autoridades, aunque insistió en que la construcción de la paz requiere también de una responsabilidad personal y comunitaria.

Retomando el llamado del papa León XIV a una paz “desarmada”, Cavazos Arizpe explicó que también las actitudes, palabras y gestos deben estar libres de violencia, pues las diferencias no se solucionan mediante la confrontación o la guerra.

“Es tiempo de que las familias” trabajen por la paz, expresó el arzobispo, quien consideró que la celebración de San Luis Rey de Francia representa una oportunidad especial para reflexionar sobre este valor y llevarlo a la vida cotidiana.

Señaló que la sociedad necesita una paz capaz de reconciliar, dar sentido y tender puentes entre las personas, particularmente ante situaciones en las que los conflictos, intereses económicos o ambiciones terminan fracturando incluso los vínculos familiares.

Cavazos Arizpe advirtió además sobre el riesgo de colocar al dinero por encima de la dignidad de las personas. Recordó la enseñanza evangélica de que no se puede servir a Dios y al dinero y señaló que convertir la riqueza en el centro de la vida puede generar conflictos tanto personales como familiares y sociales.

El arzobispo sostuvo que México posee una profunda riqueza cultural, histórica y espiritual que debe aprovecharse para fortalecer la esperanza y generar mejores oportunidades, en lugar de profundizar las diferencias.

Finalmente, llamó a quienes generan violencia a cambiar el rumbo y convertirse en promotores de paz, reconciliación y oportunidades, comenzando desde los hogares y extendiendo este compromiso hacia toda la sociedad.

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