Representante del Vaticano invita a los jóvenes a responder: “¿Qué buscan?”

En el marco del XV Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM) 2026, que reúne en San Luis Potosí a miles de jóvenes de todo el país bajo el lema “Con María de la Expectación, jóvenes llevando esperanza con la misión”, se llevó a cabo la entronización de las imágenes de Santa Teresita del Niño Jesús y San Francisco Javier, patronos de las misiones, como un signo del compromiso evangelizador que inspira este encuentro. Posteriormente, el secretario del Dicasterio para la Evangelización del Vaticano, monseñor Fortunatus Nwachukwu, presidió la celebración eucarística y llamó a los participantes a vivir una auténtica transformación espiritual.

Al iniciar su homilía, el representante de la Santa Sede agradeció la hospitalidad de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, encabezada por el arzobispo Jorge Alberto Cavazos Arizpe, y transmitió a los asistentes el saludo y la bendición del papa León XIV, así como del cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto del Dicasterio para la Evangelización.

Monseñor Nwachukwu explicó que el Dicasterio para la Evangelización ocupa un lugar especial dentro de la Curia Romana al ser el único organismo presidido directamente por el Santo Padre, reflejando la importancia que la Iglesia concede al anuncio del Evangelio. En ese sentido, afirmó que todos los bautizados, especialmente los jóvenes, están llamados a ser misioneros.

Durante su mensaje invitó a los asistentes a responder dos preguntas fundamentales tomadas de la Sagrada Escritura: ”¿Qué haces aquí?”, dirigida por Dios al profeta Elías, y ”¿Qué buscan?”, formulada por Jesús a sus primeros discípulos. Explicó que estos cuestionamientos ayudan a descubrir si la verdadera motivación para participar en el congreso es encontrarse con Cristo y renovar la propia fe.

El secretario del Dicasterio resumió el camino del discípulo misionero en tres verbos: venir, ver y permanecer con Jesús. Señaló que la misión comienza con el encuentro personal con Cristo, continúa al descubrir su presencia y se fortalece al permanecer unidos a Él mediante la oración y la escucha constante de su Palabra.

Reflexionó sobre la parábola del sembrador y exhortó a los jóvenes a preguntarse qué tipo de terreno representan para la Palabra de Dios, invitándolos a convertirse en tierra fértil que dé frutos abundantes mediante una vida de fe, perseverancia y compromiso con el Evangelio.

Finalmente, retomó la enseñanza de Jesús sobre el “vino nuevo en odres nuevos” para recordar que el Evangelio exige una transformación profunda y no cambios superficiales. Expresó su deseo de que, al concluir el CONAJUM, cada joven regrese a su comunidad con un corazón renovado y pueda decir con convicción: “Soy nuevo, soy nueva”, reflejando una vida transformada por el encuentro con Cristo y comprometida con la misión de la Iglesia.

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